Testimonios
Historias de fe, esperanza e intercesión
La Asociación recibe miles de testimonios cada año que muestran la generosidad del amor de Dios en respuesta a las oraciones hechas a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. En gratitud por la intercesión de María y las bendiciones de Dios, la Asociación de la Medalla Milagrosa publica partes de estas historias.
Testimonios compartidos
¡Le doy gracias a Dios y a la Virgen de la Medalla Milagrosa por su intercesión!
Hace varios años me diagnosticaron artritis reumatoide. No tiene cura, solo tratamiento, y para millones de personas es una enfermedad muy dura. Yo tenía inflamación y dolor en las manos y muñecas, además de un cansancio extremo. Como soy miembro perpetuo de la Asociación, le pedía todos los días a Dios y a la Virgen que me libraran de esta enfermedad.
También pedía que encendieran veladoras en el Santuario para por mis intenciones. Hace poco, mi doctor me dijo que la artritis está en remisión. Le doy gracias a Dios y a la Virgen por su intercesión y por aliviar mi dolor. Voy a seguir orando todos los días. Ellos nos escuchan, nos aman y responden nuestras oraciones.
—Texas
Estoy profundamente agradecida con nuestra Madre por su ayuda
Quiero agradecerle a la Virgen por interceder por mí. Yo era alcohólica y estaba atrapada en mi adicción. Vivía desesperada, sin sentido en la vida.
Acudí a la Virgen pidiendo ayuda. Yo quería dejar de beber, pero no podía. Ella intercedió por mí. Entré a rehabilitación y ahora estoy sobria. He vuelto a vivir. Asisto a AA regularmente y estoy muy agradecida. Gracias, Madre, por devolverme la vida.
—Florida
Con oración y la poderosa intercesión de nuestra Madre, ¡ella sanó!
Hace unos años recibí una carta de la Asociación diciendo que mi hija, que tenía cáncer de seno, estaba siendo recordada en las Misas y oraciones en el Santuario. Desde entonces, su cáncer entró en remisión. Yo sé que fue por la intercesión de María ante su Hijo.
Era un cáncer muy agresivo, pero con nuestras oraciones y la intercesión de la Virgen, ella sanó. Sentimos que es un verdadero milagro que Jesús nos regaló. De todo corazón, gracias a la Asociación por sus oraciones.
—Texas


