Testimonios - Asociación de la Medalla Milagrosa
Asociación de la Medalla Milagrosa

Testimonios

 

Historias de fe, esperanza e intercesión

La Asociación recibe miles de testimonios cada año que muestran la generosidad del amor de Dios en respuesta a las oraciones hechas a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. En gratitud por la intercesión de María y las bendiciones de Dios, la Asociación de la Medalla Milagrosa publica partes de estas historias.

Testimonios compartidos

Estoy profundamente agradecida por la intercesión de la Virgen María

Después de dos años de matrimonio no había podido quedar embarazada. Tuve la oportunidad de viajar a Lourdes, en Francia, donde le pedí a Dios, por intercesión de la Virgen María, que me concediera el regalo de tener hijos. Al regresar del viaje descubrí que estaba embarazada. Mi hijo nació el 8 de septiembre, el día de la Natividad de la Santísima Virgen María. Estoy profundamente agradecida por la intercesión de la Virgen y por la bendición de haber recibido este hijo.
—Nueva York

 

Siempre estaré agradecido por la protección de la Virgen María

Llevaba puesta mi Medalla Milagrosa cuando un carro me atropelló mientras cruzaba por el paso peatonal. Le doy gracias a Dios y a la Virgen María porque me protegieron. El impacto me lanzó por los aires y caí como a unos 25 pies de distancia. Después, un policía me dijo que por poco el mismo carro me atropellaba otra vez. Sobreviví con apenas unos raspones, moretones y un esguince en el tobillo. Estoy convencido de que Dios, la Virgen María y los ángeles me cuidaron y me protegieron. Siempre viviré agradecido.
—California

 

Estoy seguro de que fue por la intercesión de la Virgen María que él vivió tantos años

Hace algunos años leí la historia de santa Catalina Labouré y de la Medalla Milagrosa. Pensé: “¡Cómo me gustaría tener una Medalla Milagrosa!”. Al día siguiente recibí una por correo. Me quedé completamente sorprendida. Poco tiempo después, una amiga mía de 66 años me contó que tenía una enfermedad grave del corazón. Tenía varias arterias obstruidas en el pecho y otra en el cuello. Decidió someterse al tratamiento recomendado por los médicos. En ese momento le regalé mi Medalla Milagrosa. Con el tiempo perdimos el contacto, pero supe que seguía con vida diez años después de haberle dado la medalla. Estoy segura de que fue gracias a la intercesión de la Virgen María que vivió todos esos años.
—Kentucky

Oración a Nuestra Señora por la Sanación

María Inmaculada, te has entregado a nosotros como Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Nos has pedido que oremos con confianza y recibiremos grandes gracias. Conocemos tu compasión, porque viste a tu Hijo sufrir y morir por nosotros. En tu unión con Su sufrimiento, te convertiste en la madre de todos nosotros.

María, madre mía, enséñame a comprender como tú mi sufrimiento ya soportarlo en unión con el sufrimiento de Jesús. En tu amor maternal, calma mis temores y aumenta mi confianza en el cuidado amoroso de Dios.

De acuerdo con el plan de Dios, obtén para mí la curación que necesito. Intercede ante tu Hijo para que pueda tener la fuerza que necesito para trabajar por la gloria de Dios y la salvación del mundo.

Amén.