Testimonios - Asociación de la Medalla Milagrosa
Asociación de la Medalla Milagrosa

Testimonios

 

Historias de fe, esperanza e intercesión

La Asociación recibe miles de testimonios cada año que muestran la generosidad del amor de Dios en respuesta a las oraciones hechas a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. En gratitud por la intercesión de María y las bendiciones de Dios, la Asociación de la Medalla Milagrosa publica partes de estas historias.

Testimonios compartidos

Gracias, Madre, por tu poderosa intercesión

Mi hermana estuvo libre de cáncer por cinco años, pero después volvió con cáncer de tiroides y tuvo varias cirugías. Los estudios mostraban que el cáncer seguía en su cuerpo.
Después de pedirle a la Virgen de la Medalla Milagrosa, sentí paz, sabiendo que estaba en buenas manos. Y así fue: el siguiente estudio salió completamente limpio. Estoy profundamente agradecida con nuestra Madre.
—Texas

 

Gracias, Virgen de la Medalla Milagrosa, por mi “milagro”

Esta carta la debía desde hace tiempo. Desde niña he tenido una gran devoción a la Virgen, que es como mi mejor amiga. Siempre he usado su medalla y rezo el Rosario todos los días.
Mi batalla contra el cáncer de seno en etapa 4 terminó. Ya no tengo cáncer. La Virgen me sostuvo durante la quimioterapia, la cirugía y la radiación. Fueron nueve meses en los que sentí que nunca me soltó la mano.
Gracias por mi milagro.
—New Jersey

 

La Virgen cumple sus promesas y nos llena de gracia

Siempre he sentido una gran devoción por la Virgen de la Medalla Milagrosa. Confío en su amor.
Antes de que naciera mi nieta, los doctores decían que algo estaba mal. Yo recé durante todo el embarazo… y nació completamente sana. Hoy tiene 10 años y es una bendición en mi vida.
Luego mi nieto nació prematuro. Los doctores no eran optimistas, pero volví a encomendarlo a la Virgen. Hoy es un niño sano. Siempre llevo mi medalla, y cada vez que la veo recuerdo todas las gracias que la Virgen nos regala.
—Texas

Oración a Nuestra Señora por la Sanación

María Inmaculada, te has entregado a nosotros como Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Nos has pedido que oremos con confianza y recibiremos grandes gracias. Conocemos tu compasión, porque viste a tu Hijo sufrir y morir por nosotros. En tu unión con Su sufrimiento, te convertiste en la madre de todos nosotros.

María, madre mía, enséñame a comprender como tú mi sufrimiento ya soportarlo en unión con el sufrimiento de Jesús. En tu amor maternal, calma mis temores y aumenta mi confianza en el cuidado amoroso de Dios.

De acuerdo con el plan de Dios, obtén para mí la curación que necesito. Intercede ante tu Hijo para que pueda tener la fuerza que necesito para trabajar por la gloria de Dios y la salvación del mundo.

Amén.